Esta es la ventaja que tenemos los Venezolanos aqui en Europa

Ella es Melissa Dias-Aidos pero por temas administrativos, en Portugal, esta venezolana es Melissa Eslava y tiene 26 años. Dentro de este país la organización del nombre es otra a la que conocemos en Venezuela, por eso, su nombre y su segundo apellido se convirtieron en su tarjeta de presentación. ¿Diferente, no?

Antes de vivir en Lisboa había vivido en Madrid, España. Había pasado algunos meses de vacaciones en el extranjero con sus padres pero como ella afirma: “venirse sola es totalmente diferente”.

¿Por qué te fuiste de Venezuela?

Porque no podía más con la inseguridad. Mi prima y yo salimos una noche y tuvimos una mala experiencia, trataron de secuestrarnos y aunque no lo lograron, al día siguiente mis padres tuvieron que pagar un rescate porque nos estaban siguiendo y luego llamaban a mi casa “Sabemos dónde están tus hijas, están vestidas de tal manera y en tal sitio”. Yo me fui a España a ver qué tal pero al llegar ahí dije “yo no tengo por qué vivir aquello, yo lo que deseo en mi vida es poder caminar por las calles”.

Melissa se quedó en Madrid y fue a pedir la nacionalidad portuguesa al consulado, porque su padre nació en este país, sin embargo, él es desertor del ejercito portugués y perdió automáticamente su nacionalidad. En ese momento comenzaron entonces los trámites para adquirir los papeles por medio de sus abuelos.

Cuando una persona se muda de país, uno de los primero conocimientos que desarrolla, cuando desea quedarse en ahí, es sobre leyes migratorias. Todos los países son diferentes en este sentido.

Al llegar a Madrid buscó trabajo como diseñadora gráfica “mi primera mentalidad como venezolana es ‘yo estudié esto y en esto tengo que trabajar’ pero llegué al país donde a nadie le importa lo que hagas, puedes trabajar en un supermercado o en una gran empresa, igual todos son panas y a nadie le importa lo que haces, o sea, importa en el buen sentido, no te juzgan por eso” confiesa Melissa.

¿Qué conservas de Venezuela que te hayas traído cuando te mudaste por primera vez?

Una virgen que me dio mi mamá. Yo no soy nada religiosa pero mi mamá si lo es y bueno por ella la traigo y la llevo además de las estampitas de José Gregorio Hernández, mi cartera está llena de estampitas y la gente no lo entiende aquí pero bueno.

También tengo un tatuaje que dice Constancia porque mi mamá siempre me dijo que constancia es la llave que abre todas las puertas y me gusta recordarlo: sin miedo a nada, para delante. Creo que esa es la ventaja que tenemos los venezolanos aquí en Europa que aunque nos caemos le seguimos echando bolas y le seguimos dando, tenemos menos miedo que ellos.

¿Cuál ha sido la lección más clara que ha tenido mudarte de país para ti?

Aprendes a organizarte en todo sentido, nadie más te va a hacer las vainas eres tú y pa’ lante.

¿Tienes días de nostalgia de Caracas y tu familia? ¿Qué haces en ese caso?

Sí, claro. Hablo con la gente de allá, me como una arepita. Me gusta mucho invitar a mis panas a comer comida venezolana, eso me llena mucho. Darles un poco de mi cultura.

¿Volverías a vivir en Venezuela?

No, nunca.

¿Qué le dirías a la gente que está pensando en migrar incluso de ilegal?

Sin papeles que están locos, que no lo hagan. Que se pongan a estudiar, que saquen lo de cadivi. Es que no eres nadie, no puedes buscar trabajo de la misma manera, le tienes miedo a la policía, no puedes ir a reclamar nada. Se pasa mucha roncha. Después vas a tener que pagar por los papeles.

Pero legal vénganse, vivan un tiempo y si se quieren devolver se devuelven.

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