De aquí para allá me llevaría la tolerancia de pensamiento” Luisa Figueroa. Marseilla, Francia

La cultura francesa y la venezolana tienen sus diferencias. Los franceses son famosos por nunca estar contentos o satisfechos con nada y siempre buscarle la quinta pata al gato. Luisa Figueroa tiene 26 años, de los cuales lleva 18 meses viviendo en Francia. Ella cuenta que a los franceses les hace falta sentir emoción por las cosas, por la vida.

En Venezuela era arquitecto y trabajaba para una constructora. Ahora vive en Marseilla y tiene la ventaja de estar a cargo del contenido de una página web que es un salón de exposición virtual de productos de arquitectura. Encontrar trabajo en el área que estudiaste no es una tarea nada fácil cuando emigras.

Luisa se fue de Venezuela porque no toleraba la inseguridad, aunque no fue su única razón: “Bueno, siempre hay como muchas motivaciones para salir. Uno quiere conocer cosas nuevas, conocer un nuevo idioma, continuar sus estudios, conocer otras cosas, superarte, etc. Pero mi principal motivación de raíz fue la inseguridad.”

¿Si pudieras traer cualquier cosa de Venezuela a Francia qué sería?

Me traería mi Harina Pan y mi pecho cuadrado que no puede faltar, me traería mi chocolate preferido El Rey amarillo y me traería unos libros que quiero mucho que no me he podido traer porque son muy pesados.

En lo abstracto de Venezuela para acá es fácil, me traería la chispa y el sabor venezolano. El humor, el contar chistes, el sentir emoción por las cosas porque no veo la emoción de la gente por la vida, por las cosas.

¿De aquí para allá?

El respeto a las normas y la tolerancia de pensamiento.

Al emigrar no todos corren con la misma suerte. A veces resulta fácil, las cosas pasan en el momento adecuado y, aunque con contratiempos, no puedes quejarte de la vida que te tocó lejos de todo lo que siempre has conocido, de la familia, de tus amigos, de tu idioma.

¿Cómo es la vida como emigrante?

Yo creo que yo tampoco me puedo quejar, pero eso no quita que hayan muchos aspectos que a mi parecer siguen siendo duros de cambiar, de emigrar, de dejar todo lo que tú quieras atrás. He tenido mucha suerte, se me han cerrado unas puertas pero se me han abierto miles más.

¿Qué mensaje le darías a la gente que está en Venezuela y está pensando en irse?

Creo que es una decisión bien particular de cada quien y no podría  ni a animar a alguien para que se vaya ni a animar a alguien para que se quede porque realmente cada persona está viviendo una situación particular. Pero si pudiera decir algo: a los que deciden irse ¡un chocolate!

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